Aunque el Budismo normalmente es conocido como una de las grandes religiones del mundo y en muchos países asiáticos cumple esa función es más que eso. El propósito del Buda no fue el de fundar una religión sino mas bien el de dejar unos métodos y unas enseñanzas aplicables por cualquier ser humano para erradicar el sufrimiento y desarrollar todo el potencial humano. Al Buda no se le reconoció como un profeta, no tenía misión particular y no cumplía mandatos divinos, nació como un ser sensible y se cuestionó, como cualquiera, las causas del sufrimiento y de la felicidad. Lo que descubrió y experimentó se debió a un esfuerzo y unas circunstancias que cualquier ser humano puede experimentar y descubrir. Este descubrimiento no es una solución intelectual al problema del sufrimiento, es una experiencia que lo trasciende, que lo hace innecesario. El descubrimiento del Buda es que el sufrimiento no es casual, se le pueden encontrar las causas, se pueden eliminar y de esta forma erradicar en forma permanente. Igual con la felicidad y el desarrollo humano, tienen sus causas y ellas se pueden cultivar en forma consciente acelerando su proceso, lo cual se constituye en un aprendizaje que se puede compartir con los demás seres.

 

El descubrimiento del Buda a partir de la experiencia de la iluminación es la solución a la problemática humana, al sufrimiento, a la incertidumbre, al miedo, al egoísmo, al caos social. Las enseñanzas y los métodos que dejó son aplicables por cualquier ser humano, son prácticas que nos conducen a experiencias que nos permiten ver con claridad el origen del sufrimiento. Esto hace del Budismo una disciplina enteramente práctica que no atenta contra ninguna verdad religiosa. Hoy en día el Budismo es conocido en occidente más como una ciencia de la mente que como una religión y su práctica fundamental, “la meditación” es practicada igual por personas de todas las creencias.

 

Que el Budismo sea una disciplina de experiencia y no una religión de dogma lo convierte en una fuerza viva en constante transformación. Al igual que sucede con  las ciencias donde la experiencia de un científico entra a formar parte del conocimiento acumulado por la comunidad y se constituye en un eslabón más en el edificio de la ciencia, en el budismo también son las experiencias individuales, por parte de innumerables meditadores, lo que hoy en día se conoce como “las enseñanzas budistas”. Enseñanzas que están totalmente basadas en experiencias humanas que son aplicables a cualquier ser humano.

 

La premisa fundamental del Budismo es que todos los seres buscan la felicidad y tratan de evitar el sufrimiento. De esta manera el Budismo no es distinto a eso que todos anhelamos, la gran diferencia es que en el Budismo buscamos esta felicidad dentro de nosotros mismos y no afuera cambiando el mundo. Eso es lo que hacemos en la meditación que es la práctica principal del budismo. En ella aprendemos a conocernos a nosotros mismos desde adentro, a reconocer todas aquellas cosas que nos hacen infelices y a cultivar todas esas cosas que nos traen realización, significado y felicidad. Hoy en día el Budismo reúne los conocimientos y experiencias de miles de meditadores a través de su historia y la realización de cientos de yoguis que con sus logros acreditan las enseñanzas.

 

Dentro del Budismo existen distintas escuelas que hacen énfasis en distintos aspectos según las necesidades de las personas. El Buda explicó que su doctrina es como una medicina que cura el sufrimiento. De la misma manera que debemos saber qué enfermedad tenemos para recetar una medicina apropiada, las enseñanzas dependen de la causa de la aflicción que esté presente. Las causas de nuestro sufrimiento y de nuestra felicidad aunque tienen un común denominador se expresan, según la época, la localidad y nuestra personalidad, de maneras distintas dando lugar a una enorme variedad de enseñanzas y niveles. En distintas épocas y lugares donde se ha practicado el Budismo tanto la cultura como el mismo Budismo han sufrido una transformación mutua dando origen a las distintas escuelas que existen hoy en día. En el sureste asiático predomina el Budismo llamado Hinayana o Theravada que hace énfasis en la enseñanza más tradicional y en la salvación personal. En el norte de la India, China, Japón y gran parte del mundo se practica el Budismo llamado Mahayana que hace énfasis en el cultivo de la sabiduría y la compasión como medios de salvación colectiva. El Vajrayana, difundido hoy por todo el mundo y también conocido como Budismo tibetano es un Budismo que cuenta con prácticas profundas para el desarrollo de la sabiduría y la compasión.